El Lolita es una subcultura neo-romántica de origen japonés cuya
actitud, profundamente esteticista, fusiona corrientes juveniles derivadas del
afterpunk y el glam con reminiscencias de la aristocracia de siglos pasados,
principalmente las épocas del rococó y la era victoriana.
Como muchas otras corrientes japonesas de tipo underground,
surge a finales de los años 70 en ciudades como Osaka hasta irse extendiendo
paulatinamente los núcleos urbanos más importantes de Japón e instalarse
definitivamente en Tokio, convirtiendo así al popular barrio de Harajuku en la
capital del estilo Lolita. Los orígenes de esta peculiar subcultura se remontan
a la asimilación progresiva de la vida occidental en los usos y costumbres de
la sociedad japonesa y en una profunda idealización de nuestro pasado más
aristocrático.
Con respecto al Lolita, aparecen también los primeros
diseñadores del estilo, como Kaneko Isao, el primero en producir vestidos de
estilo lolita, ropas que reflejaban, al igual que el arte japonés del Kabuki,
la filosofía del escapismo a través de la estética y que recordaban a la
tendencia romántica de la moda urbana inspirada en la boutique Biba de
Kensington, en el Londres de los tempranos 70. En 1989 Akinori Isobe funda
junto a su esposa Fumiyo Isobe y los diseños de Kumiko Uehara la marca de moda
Lolita “Baby, the Stars Shine Bright”, convirtiendo la imagen del baby look
inspirado en el occidente de siglos pasados, en prendas que materializan de las
fantasías de todas aquellas “jovencitas románticas” que habían gestado su
adolescencia bajo la influencia del shojo de época (Candy Candy, Georgie, La
rosa de Versalles etc…) o los mundos idílicos de artistas como Macoto Garou.
Paralelamente otras marcas como Pretty,-la actual Angelic Pretty- Shirley
Temple, Milk o Jane Marple comienzan a vender diseños de inspiración claramente
lolita.
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